Es curioso como pasa el tiempo, y no somos ni conscientes de ello. Aún recuerdo cuando tan sólo era una pequeña niña despreocupada, con la única intención de tirarme por los suelos en el parque; mi cubito y mi pala en la playa; los besitos y abrazos de mamá y papá; pelearme con mis hermanas; querer el juguete más chulo del McDonalds; ver los dibujos a las ocho de la mañana o antes; emocionarme por unos zapatos nuevos, y recibir las riñas cuando en el mismo día se estropeaban; querer jugar más tiempo a la consola; hacerles preguntas muy comprometidas a mamá y a papá sobre temas, que en mi casa, no han sido considerados tabú, pero para muchos sí; querer chuches antes de comer o que la energía, no se consuma; no entender eso de que papi y mami no estén juntos, y desear con todas tus fuerzas que se quieran mucho mucho; que mami sepa que estás triste porque hoy tu trabajo de plástica no salió como pensabas; esos baños de espuma tan largos con las muñecas que más adoraba; dormir con mis mascotas y peluches; no saber qué hace la gente viviendo tirada en la calle; esperar a los Reyes Magos y decepcionarte al no ver regalos, o esperabas más de lo que recibiste; ya más tarde, ir sola al colegio, querer tener muchos amigos, mi primer amor, mis primeros sueños, mis primeras ilusiones, mis primeras decepciones...y, por desgracia, el madurar demasiado temprano e ir entendiendo lo cruel y horrible que es verdaderamente el mundo.
Entender por qué la gente mayor se pone triste, qué son las discusiones, el saber por qué papi no está en casa y arrepentirte hasta de haberle echado de menos, tener secretos incofesables, no querer hablar con nadie; recibir críticas de todos, ver que la gente no es tan buena cómo una se cree; recibir daños de personas que han llegado a ser en tu vida un icono ejemplar, que incluso has querido ser como él, tu ídolo, tu todo...No corresponder con a quién amas, no querer depender de nadie, y por desgracia, acabar por ello; que las ilusiones y sueños, se vayan desmoronando y tus espectativas sean tan bajas como tu moral...Agobiarse por todo, no poder respirar, tener siempre un pellizco en el pecho que te oprime por dentro; no querer que la gente sepa que sientes por tal de que no te dañen más ...Ver
, y compadecerte de esas personas que no tienen nada ni tienen donde caerse muertos por la simple falta de papeles de diferentes colores que se tratan de falsificar día sí y día también, que mueven el mundo hoy día...Ver que tu vida, no es tan bonita como te la pintan cuando eres un crío, comprender por qué habían veces, que los Reyes Magos ni siquiera venían...Derrumbarte, querer levantarte, y no poder...Llorar sin motivos, odiar sin motivos, querer sin motivos...Que las heridas que te hacías en las rodillas de caerte, no son tan profundas ni dolorosas como las heridas internas que te ocasiona la vida...No querer nada, pero a la vez quererlo todo...
Infinidad de cosas que "cambian" por el dichoso y maldito tiempo. No, no cambian, sólo van destapándose esas verdades tan evidentes para aquellos que sabemos de la vida, que las personas ignorantes e insufridoras no llegan a conocer del todo o nada.
Me da rabia, me carcome como las mejores personas sufren por unos pocos desgraciados que tienen el alma ennegrecida y podrida, y que por su culpa, paguemos el pato aquellos que sólo pretendemos ser humildes y querer por querer...Que se aprovechen de nosotros sin fin ni miramiento...
Hay tantos aspectos escondidos, que empiezas a contar, y puedes tener 5 vidas, que no se acabará nunca esa lista...Incluso, algo como el amor, tiene tanto dolor y sufrimiento, que me planteo a veces si es un estado bueno o malo...En fin, vivir y sufrir. Sé que también hay cosas buenas, no os equivoquéis, y hay que centrarse en ellas, pero también ser conscientes de las malas, y recapacitar si realmente sabes qué es lo que te rodea.
Algunos me llamaréis negativa y otros tantos realista, pero deciros que éstos, son los pensamientos de alguien que no puede dormir una de las tantas noches que se pasa en vela, y le perturban sus problemas. Supongo que los peluches con los que compartía mis sueños, no son suficientes.


